El grano de arroz
Era un discípulo muy holgazán. Lamentablemente pocos holgazanes hallan la liberación espiritual, porque, de otro modo, habría incontables liberados. Dejaba todo el trabajo en manos de su maestro, aunque éste muchas veces le había dicho que el discípulo tiene que desarrollar el esfuerzo correcto y que nadie puede librarse por otro. Pero el discípulo prefería escuchas las enseñanzas del maestro y no llevar a cabo ninguna práctica para el desarrollo de sí mismo. Se engañaba pensando que con recibir las enseñanzas sería más que suficiente. El tiempo iba discurriendo y él no obtenía ningún logro espiritual. Cada vez estaba más lejos de alcanzar la paz interior. Un día se dirigió al maesgtro y se lamentó así:
- Eres muy buen maestro, tal vez.....-ironizó-, pero no avanzo gran cosa con tus enseñanzas.
- Eso tiene remedio -dijo el maestro papcientemente-. Toma este gramo de arroz y plántalo en tierra fértil y espera que dé brote. Entonces yo haré el trabajo de ti y liberaté tu mente en ataduras.
Pasó el tiempo......mucho tiempo. A una estación siguió otra y así sucesivamente. Pero el grano de arroz no echaba brote. Desenperado, el discípulo fue ante el maestro y le dije:
- Elegí una tierra muy fértil y ha llovido adecuadamente. Es inexplicable que el grano no eche brote.
El maestro se rió y preguntó:
- ¿Sabes por que?
-No - contestó desanimado el discípulo.
-Pues voy a decírtelo: porque se trataba de un grano cocido.
desconozco su autor
Mary Carmen G.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio